Entrecuerdas, sobre las versiones libres sobre motivos populares cubanos para guitarra solo

29.08.2012 14:00

En esta música compuesta, escrita e interpretada por Freddy Pérez, la técnica de la escuela clásica cubana de guitarra se articula con las maneras de hacer de la música popular y tradicional cubana: la trova, el feeling, los diversos géneros en los que el son mantiene su reinado indiscutible. Una música que respira contemporaneidad transida de las fuentes más autóctonas de la música popular cubana junto a la individual, única y prolífera vivencia del autor de estas versiones; quien por más de diez años transitó de los culto a lo popular, de las estables estructuras académicas a las rítmicas armonías de las fuentes del feeling y la trova (vieja, nueva).

Son, estas versiones libres de Freddy Pérez, un fruto irremediable del ajiaco cubano, ya no sólo de las consabidas raíces (española, africana y todas sus interacciones con otras culturas) sino, de lo que significa el hecho mismo de ser un cubano hoy en toda su dimensión: crisol de culturas en primera y raigal instancia, interacción de regiones en el devenir cotidiano de Camagüey a La Habana a Oriente; donde se entrelazan múltiples identidades, mezcla de clave y bongó, de tres y laúd, de sonoros trasiegos citadinos del ir y venir de la canción, la guajira, el danzón, el feeling, el bolero y, finalmente, de la cultura engendrada en la solidez de los conceptos y técnicas heredadas de la academia guitarrística cubana.

Concepto y vivencia hacen que en estas versiones el compositor y guitarrista proponga con su pluma nuevas maneras de re-hacer lo tradicional y lo clásico, con formas ingeniosas y pensadas; de pulsar, rasgar, tocar, percutir la guitarra, de hacer sonar las armonías a veces muy familiares al oído cubano, pero renovadas con la búsqueda de nuevas sonoridades desde el instrumento y desde la escritura y concepción de los recursos expresivos y técnico-musicales.

El compositor dispone de libertad en cuanto a la organización interna sobre un doble eje: la armonía-timbre y la rítmica (considerando esta última como el conjunto de acentuaciones, articulaciones, rejuegos métricos) que incide directamente en la forma musical. A través de su propia exploración en los recursos expresivos de ambas maneras de hacer encuentra o propone nuevas asociaciones tímbricas, nuevos manejos del instrumento experimentando con dinámicas, intensidades, toques, colores, registros, articulaciones…verdaderas provocaciones a los intérpretes que se aventuren en los caminos de este tipo de música. Desafíos rítmico-armónicos y de manejos de la melodía entendida dentro de pequeños motivos-temas que se entrelazan en acordes y polifonías ocultas resultantes del rejuego armónico-melódico-rítmico.

Todo ello emana claramente de su experiencia guitarrística y de las posiciones abiertas en cuanto a los ires y venires entre los mundos clásico y popular. La responsabilidad del intérprete consistente en la fusión del rigor con la personalidad propia, sin que alguno de estos se resientan, el logro del equilibrio entre su visión personal de la obra fuente y todo aquello que de ella emana o que viene con ella: contextos, ambientes, maneras de hacer y de ser.

Con agudeza intelectual y musical es capaz de seleccionar los aspectos donde la academia es indestructible y productivamente eficaz y aquéllos a través de los cuales la tradición popular se hace perpetua.

Dra. Miviam Ruiz Pérez

Ciudad México, 2012